• 19 septiembre, 2020 05:15

Contingencia Sanitaria: Oportunidades para la autorregulación.

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Consecuencias de la Contingencia Sanitaria

Una oportunidad para transformar la Industria y el Comercio a través de modelos de autorregulación, añadiendo valor agregado en aspectos de Sanidad y de combate al Cambio Climático.

14 de mayo de 2020

Fabiola Tomasini Montenegro
Javier Govea Soria

El Consejo General de Salubridad, reconoció el pasado 19 de marzo de 2020, la epidemia por el virus SARS-CoV2, COVID-19 como una enfermedad grave de atención prioritaria, para lo cual dispuso que la Secretaría de Salud emitiría las medidas necesarias para la prevención y control de la epidemia en consenso con las dependencias involucradas en su aplicación.

A partir de ello, la Secretaría de Salud ha dispuesto diversas acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria, entre ellas, la suspensión de actividades no esenciales, a fin de mitigar la dispersión y transmisión del virus; el resguardo domiciliario corresponsable a personas mayores de 60 años, en estado de embarazo o con diagnóstico de ciertas enfermedades crónico degenerativas; en el ejercicio de actividades esenciales, proceder al lavado frecuente de manos, abstenerse de reuniones de más de 50 personas, estornudar o toser aplicando la etiqueta respiratoria, no saludar de beso, de mano o abrazo.

El mensaje del Ejecutivo Federal es que la autoridad no verificaría el cumplimiento al marco regulatorio mediante actos de inspección, privilegiando en todo momento, la buena fe de la población para acatarlo de manera espontánea. En todo caso el reproche social, fungiría como la consecuencia a afrontar. En los hechos, el Gobierno Federal invitó en diversas ocasiones a ciertos participantes del ramo empresarial a acatar las acciones extraordinarias dictadas.

¿Cuáles fueron las causas para tomar esa decisión?

Probablemente la falta de personal suficiente que se encargara de ordenar y ejecutar los actos de inspección; el riesgo de contagio de los ejecutores de los actos de inspección; o alguna deficiencia identificada en cuanto a la exigibilidad legal de las acciones extraordinarias; en fin, las especulaciones pueden ser muchas.

Lo cierto, es que a dicho de las autoridades, el porcentaje de cumplimiento regulatorio fue satisfactorio y sólo una pequeña fracción de los sujetos obligados, omitieron la atención a las medidas extraordinarias.

Dicho aspecto volitivo hacia el cumplimiento regulatorio es de reconocerse, no sólo al sector de la industria y del comercio, sino también a la población en general; máxime frente a la inevitable y grave crisis económica que ello implica.

Así es consecuente asumir, que la Nueva Realidad que se asevera, el Mundo enfrentará a partir de la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2, puede tener intrínseca, una transformación favorable en torno al cumplimiento regulatorio espontáneo, inclusive en grado de autorregulación; es decir, cumplir más allá de los aspectos regulados por la norma jurídica.

Es decir, las lecciones que deja esta pandemia serán muchas y con ellas, la oportunidad de que la actividad antropogénica afecte en menor grado el impacto sobre la salud de las personas y también, hay que decirlo, la oportunidad para que en las actividades productivas se establezcan las medidas, ya urgentes, para minimizar y mitigar el impacto y deterioro al medio ambiente.

Por ello, es indispensable que generemos una Nueva Realidad integrando acciones dirigidas a combatir el cambio climático, retomando las acciones que se habían propuesto, recordemos que solo tenemos este mundo y es el momento exacto para hacerlo un mejor lugar para la vida humana y su entorno.

Es la salud del ser humano, lo que detonará nuevos paradigmas en las actividades sociales, económicas y culturales.

En el pasado encontramos que los proveedores de bienes y servicios compitieron por tomar parte de la demanda, a través de estrategias de mercado relacionadas con los precios, accesibilidad al crédito, planeación financiera y de los procesos productivos, mercadotecnia, etcétera.

Sin embargo, la Nueva Realidad incorpora dos nuevos tópicos:

1.- La seguridad sanitaria en la proveeduría de bienes y servicios, y

2.- El aspecto reputacional, directamente relacionado a aspectos de Responsabilidad Social y de Economía Verde.

Ahora serán importantes, sí, el precio del bien o servicio, su accesibilidad, la penetración en el mercado, pero también, que sea seguro y libre de contagio y ¿por qué no? que derive de procesos vinculados a combatir el calentamiento global.

Parte de esta transformación favorable, es corresponsabilidad de los prestadores de servicios jurídicos especializados, que en todo momento, debemos asesorar a los clientes mediante productos multi materia y de bajo costo, a fin de que éstos privilegien no sólo el cumplimiento regulatorio, sino además, la implantación de mejores prácticas internacionales, que aseguren el debido desarrollo de las generaciones futuras, la continuidad de las operaciones industriales o comerciales de los clientes y una mayor rentabilidad en las unidades de negocio.

Los autores son Socios de GMB Abogados, firma especializada en materias de derecho ambiental y energético.