Por Beka Avila

Resulta evidente que uno de los temas preferidos en la agenda política del gobierno son los aviones, y no los culpo, después de ver Top Gun, yo también me obsesionaría con la materia, más si los pilotos son Mavericks. Pero regresando al país, y conformándonos con los pilotos impuntuales de Volaris, que dicho sea de paso PROFECO ama, a lo largo de la administración la materia aeroportuaria ha dado mucho de qué hablar.

Empezamos el sexenio con la pelea estelar “AIFA vs Texcoco”, la democracia habló y optó por el proyecto la Bodega Aurrera, conocida oficialmente como el “Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles”, que de ángeles pues nada más los que te cuidan de que no te caiga un ladrillo suelto. El siguiente punto en la agenda: la rifa del avión presidencial, noticia que llegó a más lugares del mundo que la misma nave. Así como en el SAT, la recaudación se hizo, pero tanto el destino del dinero, nomás unos mil 823 millones de pesitos, como el del avión son desconocidos. Después llegó la inauguración de la promesa del siglo, de la cumbre de la humanidad: el “AIFA”. Yo creo que ni los caminos de la vida fueron tan pesados como el camino al aeropuerto para Lord Molécula y demás periodistas, pues después de 3 horas y media perdidos, y con un coche sin llantas, llegaron a la tierra prometida, literal. Ahora nuestro gobierno, muy comprometido con la agenda, nos trae una no tan buena nueva: la prohibición de servicios de transporte a través de plataformas digitales en el AICM. Así cómo lo lee querido lector, si tiene planeado un viajecito para este verano, absténgase de pedir un Uber o cualquiera de sus sinónimos, pues de lo contrario podrá ser acreedor a una multa de hasta ¡cuarenta y tres mil pesitos! Mismos que terminaran en el mismo destino que el avión, o en el destino vacacional de los López.

Si bien la prohibición se estableció hace unos días, por quién sabe quién, bajo quién sabe qué fundamento, esta noticia ya se veía venir desde el 2013, año en que Uber comienza operaciones en el país. No obstante, la cosa se puso seria a mediados de mayo, cuando integrantes del Movimiento Nacional Taxista hicieron un bloqueo en todas las entradas del AICM con la finalidad de eliminar la competencia de plataformas digitales. Si bien los aeropuertos en el país operan bajo un modelo de acceso restringido o de ingreso exclusivo (únicamente pueden operar unidades de transporte que pertenezcan a concesiones) la práctica monopólica es inconstitucional. Claro que en un Estado liderado por Mr. Monoply, esta regla es más bien como una sugerencia. Así como la emitida por la COFECE en 2016 para que los aeropuertos pasaran de un modelo de acceso restringido a uno abierto, misma que fue ignorada. Se han presentado iniciativas en el Congreso para permitir a las plataformas operar en las terminales áreas, mismas que han sido desechadas. Precisamente ayer se fundó el “Frente Mexicano de Transportistas”, un grupo conformado por dirigentes de transportistas de diez estados del país, incluida la Ciudad de México, para respaldar la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard para el 2024. Por años Marcelo ha sido pionero en temas de transporte, y casualmente, porque este país está lleno de casualidades, los taxis fueron un tema toral su administración.

Así que ya sabe querido lector, si va a viajar su única opción es tomar un taxi en uno de los países con incidencias delictivas más frecuentes en dichos medios de transporte. Pero tranquilo, no todo está perdido, en una de sus conferencias AMLO prometió que coordinará acciones para que se establezcan estaciones de taxis aéreos y helicópteros que saldrán desde Polanco y llegarán, no sé cómo, hasta al AIFA. Vaya buscando un taxi aéreo que costará más que su viaje. Aunque mi recomendación sería que mejor ubique un sitio de taxis de confianza, eso sí, porque nos prometen avión, pero al final, sólo nos mandan a volar.

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