Por Beka Avila

Como muchos ya sabemos, y aquellos que no es porque no pagaron el internet, el fin de semana se celebraron elecciones de gubernaturas en 6 Estados de la República: Aguascalientes, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo, Oaxaca e Hidalgo. De los 6 estados, 4 se los llevó Morena, ocupando así 21 de las 32 entidades federativas (2 con alianzas). Si bien fue una jornada, relativamente, tranquila, sin contar a los tamaulipecos que lanzaron pollo crudo a los electores en las urnas, los resultados son bastante alarmantes.

Por una parte, y la más angustiante, Morena se echó a la bolsa, y a la nómina, 4 Estados más: Tamaulipas, Quintana Roo, Oaxaca e Hidalgo. Si bien los resultados oficiales y jurídicamente vinculantes aún no han sido emitidos, todo apunta a que, en unos días, Morena se convertirá en el monopolio político de país.  Claro, a menos que el Sr. Monopoly salga de su Palacio Nacional e impugnar las elecciones culpando al INE hasta del calentamiento global, lo cual, tanto usted como yo, sabemos que no pasará. Esta vez los chilangos podremos dormir tranquilos, con la seguridad de que no hará un plantón en Reforma. Y es que a nuestro querido presidente le gusta tanto la historia, que hoy decide repetirla, y por segunda ocasión en México, un solo partido tomará las riendas del país.

Por la otra parte, está la baja participación ciudadana en las elecciones, pues de acuerdo con los resultados del #PREP, en los 6 estados hubo una participación menor al 50% de la población total, siendo Tamaulipas el estado con más participación, aún con las lluvias de pollo, y Oaxaca con la menor, lo cual era esperado, tomando en cuenta los daños que Agatha produjo. Sin embargo, excusando a Oaxaca, en todos los estados, menos de la mitad de los ciudadanos salieron a ejercer su voto. Ya sea por pereza, por miedo, antipatía hacia el gobierno, temor a recibir un pollazo en Tampico//Madero, o porque se quedaron viendo el partido de Nadal, las cifras son verdaderamente angustiantes para una “democracia”. Esta tendencia estadística lo único que demuestra, es la tendencia mexicana a evadir la política. Existen mexicanos que dominan de memoria los días que el Tri juega, pero ignoran los días de elecciones, y lo peor, se terminan enterando por la Ley Seca. El día de hoy, México se encuentra en una situación política muy importante, y en un momento crucial. Por un lado, se está construyendo un monopolio político igual o peor de autoritario y totalitario que aquel que no se debe nombrar. Pero por el otro, nos encontramos en la antesala de las elecciones del 24, mismas que pueden modificar el camino que este sexenio tomó México.

A pesar de la gravedad de los resultados de la jornada, no puedo culpar a los electores. Ambos son el fruto del abuso de las administraciones pasadas. Los resultados en las elecciones demuestran que los mexicanos ya no creemos en las instituciones. De una forma u otra, ya nos resignamos, y esperamos lo que Dios quiera. Lo entiendo, más no lo comparto, porque si existe un momento clave para actuar, es este. Estamos en la línea de arranque de la jornada electoral del 24, se vienen tiempos obscuros, pero también esperanzadores y la única oposición que puede hacer frente al Señor Tenebroso, está en el pueblo. Porque si nosotros no tomamos las riendas de nuestro gobierno, si permitimos que el monopolio de un solo partido se siga consolidando, ni el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado podrá devolvernos la soberanía a los mexicanos. Ya nos pasó una vez, y los resultados fueron terribles para el país. Pero hoy ya no vivimos en el mismo contexto de hace 30/40/50 años, hoy el pueblo tiene la posibilidad de elegir, y establecer las reglas del juego, y volver la soberanía el único monopolio permitido en México. Porque como lo indica la última regla del Monopoly: ¡el jugador más rico, gana!

Beka Avilaegresada de la facultad de Derecho del ITAM.