Por Beka Avila Ortiz

El pasado domingo la H[1]. Cámara de Diputados votó la polémica reforma eléctrica propuesta por el Ejecutivo Federal, alias el “AmLitio”. Y es que en el intento de ser recordado como el querido ex presidente, Lázaro Cárdenas, Obrador terminó peor que el Lazarillo de Tormes.  Así como en el libro, LazarLitio actuó desde una aparente ingenuidad, para después ser aterrizado, peor que avión en el AIFA, en la supervivencia. Y es que, ante la negativa, no tan ficta, que la oposición dio a su iniciativa de reforma constitucional, AMLO no tuvo de otra más que dar unas “patadas de ahogado” y reformar una Ley.

Independientemente de todo el circo que nos ha regalado el gobierno estos días, debemos analizar de manera profunda la situación, pues en este punto del sexenio, la oposición se encuentra en una etapa clave para 2024. En menos de un mes MORENA verdaderamente ha tenido su “tenga para que aprenda”. Tanto su falsa victoria en la consulta de revocación, como el freno a la reforma eléctrica, han dejado en números rojos a la esperanza del pueblo. La situación política actual en México es totalmente sui generis: por una parte tenemos a los obradoristas que siguen a López, peor que el ciego a Lázaro. Por otra, y mi favorita, es que, por primera vez en la historia, hay un ejercicio verdadero de oposición. Okay, tal vez sea chapulineo disfrazado de resistencia o contraste, pero indudablemente, es la primera vez que se hace, y funcionó. Hace unos años los tíos tricolores, dicho sea de paso que la mayoría ahora ya tiene el “honor” de estar con Obrador, ante cualquier amenaza imponían sanciones graves. Yo sí creo que, desde las elecciones de 2018, se abrió un espacio para el ejercicio democrático en México. En esta ocasión, hubo cabida para todo: pijamadas en San Lázaro, un Judas que cambió a los dinosaurios por una embajada, un país entero que defendió a la Diputada más votada de ser excusada de su profesión sólo por estar casada, Noroña siendo sensato y el PRI siendo un verdadero revolucionario. Sin embargo, lo más impactante, al menos para mí, fue ver a Diputados trabajando en domingo Santo, destacando que de la oposición, ni uno solo falto. Es que, verdaderamente, el domingo fue de resurrección.

Claro no para AMLO, mucho menos para Bartlett, quien ya se veía bajando todos los switches del país.  Por su puesto nuestro presidente no podía quedarse con las manos cruzadas, mucho menos con el ego patriótico roto. Así que, como Lazarillo en el libro, usó las palabras necesarias, y la mañanera, para engañar a las personas, a los dos días de haber presentado un decreto de reforma a la Ley Minera, se nacionaliza el Litio.  Metal que, de hecho, ya estaba nacionalizado, pues ya estaba regulado como un bien propiedad de la Nación. Sin embargo, AMLO no perdió del todo, pues estableció una práctica monopólica (en teoría es inconstitucional) de uno de los elementos más valuados en el momento. Al menos por dos años, el Estado podrá beneficiarse de todos los ingresos que deje la explotación del Litio. Lo cual en un gobierno sin corrupción y basado en la austeridad sería bueno, pero con base en los últimos periodcazos, es probable que el Litio mexicano sirva para pagar la renta de casas grises, azules, amarillas etc… Igual eso no significa que el pueblo mexicano no sea beneficiado con la reforma, esperemos que tanto jolgorio sirva, al menos, para decretar un puente en conmemoración al AMLITIO.


[1] H. – “Honorable”

Beka Ávila: Egresada del ITAM, defensora de los derechos humanos y de las quesadillas con queso.