“Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres.” – Emiliano Zapata

Por: Esdras Valenzo

En el año 2019, se llevó a cabo una reforma constitucional histórica y llena de justicia social. Por fin, en el entendido de que México es una nación pluricultural se reconocía a las personas, pueblos y comunidades afromexicanas como parte de esa composición, todo esto reflejado en el artículo 2º Constitucional[1]. Recordar la historia es necesario para jamás olvidar las enormes injusticias, violencias y esclavitudes que las personas afromexicanas vivieron en siglos pasados, la deuda que se tiene con estas personas supera cualquier costo y cualquier acontecimiento histórico.

A continuación, retomo la mención de la deuda histórica (y actual) que se tiene con las personas afromexicanas. La herencia cultural que nos han brindado se ve reflejada en cada parte de nuestro entorno, un claro ejemplo es que no se trata únicamente de una identidad sustentada en expresiones lingüísticas, sino en una diversidad de manifestaciones que adquirieron cualidades y nombres propios, como son, las autodenominaciones de negro, jarocho, costeños o mascogos[2], expresiones que para muchos, constituye una base esencial de contribución al origen de la Nación mexicana, muchas veces ignorada o negada, y por esta razón el reconocimiento de sus derechos y cultura es un primer paso para el pago de esta enorme deuda. En la antesala para armonizar nuestra normatividad al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes (Convenio 169 de la OIT), se reformó al artículo 2º Constitucional. Esto como un llamado a la reconciliación y la paz, y con el objetivo de construir una nueva relación entre el Estado mexicano y los pueblos y comunidades afromexicanas, mismo que respondió a largas luchas de resistencia contra la persecución, hostigamiento, exclusión, discriminación, racismo y despojos que han sufrido las personas afromexicanas en México.

Y es que es urgente saldar los problemas contemporáneos que enfrentan las personas afromexicanas, como las situaciones de marginación, pobreza, salud, educación, falta de oportunidades de empleo, así como discriminación y racismo. De acuerdo con datos del Censo Poblacional 2020, actualmente, en México viven 2,576,213 personas que se reconocen como afromexicanas y representan 2% de la población total del país. De los cuales 50 % son mujeres y 50 % hombres[3], la gran mayoría en condiciones de extrema pobreza. A pesas de que hay presencia afromexicana en todo el país, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Ciudad de México y Estado de México son los estados en los que habitan más personas de este sector poblacional. En un tema de justicia social, está reforma reconoce que las personas afromexicanas son parte de la pluriculturalidad de la nación y garantiza los derechos que esto significa al incluir entre otros su libre determinación, autonomía, desarrollo e inclusión social, de aquí su suma importancia.

Lo que no se nombra no existe, desafortunadamente, fueron siglos de lucha para que este reconocimiento fuera posible. Con la obligatoriedad de brindar los mismos tratos que se le brindan a los pueblos y comunidades indígenas; las personas afromexicanas ya son constitucionalmente reconocidas y sobretodo VISIBILIZADAS. Con el entonces nuevo apartado C de este artículo, se retoma la importancia de las personas que ahora serán incorporados para que sus derechos sean garantizados, de este modo tienen los mismos derechos que cualquier persona mexicana, y así se lograría sacar de la invisibilidad a quienes forman parte de la nación mexicana y se encuentran en nuestro territorio desde antes de la formación del Estado nacional, siendo nuevamente, un primer paso para el pago de esta enorme deuda con las personas afromexicanas.


[1] Véase: Artículo 2º Constitucional, Apartado C. 

[2] Dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; y de Estudios Legislativos, en Relación a las Iniciativas con Proyecto de Decreto que adiciona un apartado C al Artículo 2° a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para reconocer a las personas Afrodescendientes como integrantes de la composición pluricultural de la nación.

[3] Datos consultados en el Censo 2020 del INEGI. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/programas/ccpv/2020/

Ilustración de Ximena González Morales

Esdras Valenzo: Egresado de la escuela de Derecho del ITAM. Interesado en todo lo que tenga que ver con las causas justas.