Por Isak Haras

¿Qué puede hacer un país en constantes guerras con el exterior para asegurar que haya quien las pelee? En muchos países, el servicio militar obligatorio es una institución permanente, e incluso una fase de la vida, como la escuela primaria, o la universidad. En algunos países, es absolutamente necesario contar con servicio militar obligatorio, porque hay países más propensos a la guerra que otros, dada su historia, posición geopolítica, intereses económicos, e incluso su carácter religioso. Sin embargo, hay países que no suelen tener conflictos con el exterior, los que tienen no requieren acción militar, y lo más similar que tienen a una guerra son difíciles cuestiones de seguridad pública, contra grupos delictivos. Este es el caso de muchos países latinoamericanos, y entre ellos, México.

Y bien, ¿qué es el Servicio Militar Obligatorio en México? Una obligación natural (sin sanciones reales), un teatro sin causa, y un nido de corrupción que nada más cuesta dinero del erario público, que se requiere para atender problemas reales. México no ha sido parte de una guerra desde el siglo XIX (la participación en la Segunda Guerra Mundial fue meramente simbólica, a pesar de las tragedias con los soldados mexicanos), y es seguro que levantarse temprano para marchar todos los sábados por un año completo no es preparación seria para pelear un conflicto bélico, si se diera la casi nula posibilidad de México debiera participar. Las marchas de los sábados no son formativas, no tienen un motivo real de ser, más allá de que permiten a dirigentes militares de rangos medianos cobrar sobornos de quienes no desean acudir y requieren liberar su cartilla militar, ni tampoco previene al país para un escenario realista.

Actualmente, en México, el servicio militar es “obligatorio” por Ley. No existe una sanción concreta por no alistarse para el Servicio Militar, más allá de no poder ejercer puestos públicos, lo cual no parece un castigo terrible considerando los actuales salarios, la inestabilidad laboral en puestos de gobierno, y la irreconciliable falta de meritocracia en el sector público. Eso no genera incentivo alguno para ser parte del Servicio Militar Obligatorio, pues no hay elementos para disuadir la falta de participación, y mucho menos motivos para que la gente se inscriba con convicción. Los verdaderos militares son capacitados constantemente por años, y hacen una carrera profesional de la acción militar, a diferencia de tan solo ir a marchar los sábados para cumplir una obligación.

Hoy en día, han aparecido diversas iniciativas para eliminar el Servicio Militar Obligatorio. Hasta el momento, ninguna ha sido aprobada, pero es probable que no transcurra mucho tiempo hasta que alguna prospere. Esta obligación no se ha logrado justificar lo suficiente, incluso como un evento obligatorio de reclutamiento y persuasión para el verdadero servicio militar. Cabe destacar que la persuasión no se puede basar en obligar a la gente a participar en algo que puede ser opuesto a sus convicciones, o que simplemente no desean hacer, sin que provoque un daño hacia terceros. Por tanto, es posible que nos estemos aproximando al final del Servicio Militar Obligatorio, aunque los incentivos de los militares para mantenerlo, principalmente para cobrar sobornos, se convertirá en un lobby difícil de derribar. Lo anterior, especialmente con la importancia que esta administración les ha dado a las instituciones militares.

Isak Haras: Pasante con carrera terminada en proceso de titulación, en Derecho y Relaciones Internacionales, originario de la Ciudad de México, con práctica en los sectores de atención jurídica corporativa y regulatoria, ex-ITAM (2016-21).